Educación inclusiva y equidad: bases para una escuela sin discriminación
La educación inclusiva constituye uno de los pilares fundamentales para la construcción de sociedades más justas y democráticas. Su propósito central es garantizar que todas las personas, sin distinción alguna, tengan acceso a una educación de calidad, en condiciones de igualdad y respeto. En este marco, la equidad de género se presenta como un componente indispensable, ya que permite reconocer y atender las desigualdades históricas que han limitado el desarrollo pleno de niñas, niños y adolescentes dentro del sistema educativo. La educación inclusiva como derecho La educación inclusiva parte del principio de que la diversidad es una riqueza y no un obstáculo. Reconoce que cada estudiante posee características, capacidades, contextos culturales y necesidades distintas, por lo que la escuela debe adaptarse a esta diversidad y no exigir que el alumnado se ajuste a modelos homogéneos. Desde esta perspectiva, la inclusión implica eliminar barreras físicas, sociales, pedagógicas y culturale...